En esta ocasión me apetecía buscar el fresco, la ola de calor estaba apretando de lo lindo en El Bierzo y para combatirla bien, nada como trazar una ruta hacia la Galicia más salvaje.
Mi objetivo: Las abruptas costas del norte de Lugo y el extremo oriental de A Coruña.
Ahí aguarda la Mariña Lucense, ese territorio mágico donde los bosques se entrelazan con el mar. Es la Galicia verde que se asoma al poderoso Mar Cantábrico a lo largo de casi 140 kilómetros de costa repletos de playas "caribeñas" y acantilados verticales. Pienso recorrer una buena parte de ellos.
Pero antes de adentrarme en esa franja Cantábrica, he decidido atacar este paraíso costero por su frontera vecina: El extremo este de la costa Ártabra, un espacio natural que esconde sus propios tesoros y curiosidades,
Para arañarle horas al día y circular con la fresca del amanecer, hoy me ha tocado madrugar bastante. El discurrir de la mañana me sitúa muy temprano, en la más absoluta soledad, en una pequeña parroquia del interior de la Terra Chá.
Una aldea del municipio de Cospeito célebre en toda España por las bromas que genera su pintoresco cartel de entrada, tantas veces robado por turistas traviesos.
Vilapene:
Esta pequeña aldea que normalmente pasaría desapercibida a las masas, es muy conocida debido a su pintoresco nombre
que al contrario de lo que se pueda pensar, no tiene ninguna connotación vulgar, sino que proviene de la evolución del término medieval "vila peneti", vila de penas, debido a su orografía.
A pocos metros de Vilapene, aparece su particular conjunto eclesiástico que llama la atención al llegar por la imagen que proyecta su arte constructivo:
A esta iglesia de Santa María de Vilapene, como a casi todas en Galicia, la rodea un pequeño cementerio que destaca por su arquitectura popular influenciada por el neogótico.
Es increíble ver los remates de los panteones familiares, la repetición de pequeños frontones triangulares coronados por cruces de piedra labradas de manera artesanal con sus molduras.
No hay ostentación de grandes esculturas de mármol como en los cementerios urbanos de las grandes ciudades gallegas,
sino que aquí domina una estética geométrica, austera y simétrica fabricada en su momento por canteros locales.
Así se ve desde el campanario este pequeño conjunto "Gaudinista":
Tomo esta última imagen y me vuelvo a subir a la moto...
Conduzco casi sin detenerme, pues hubo que desayunar en ruta, para llegar ya a la costa, destino motero de hoy, y desde este punto y rodeado de la frondosidad que caracteriza a estos litorales de la Costa Ártabra,veo el nuevo puente,
junto al derruido puente viejo, que vigila la transformación del río Das Mestas en la ría de Cedeira, concretamente en la playa de Vilarrube, donde genera un amplio e impresionante estuario de arena y marismas.
Entro de lleno en la villa de Cedeira buscando la playa de San Isidro, que es en realidad el extremo sur de la gran playa urbana de Cedeira, cuyo arenal principal recibe el nombre de playa de A Magdalena.
Se ve tremenda mientras desciendo la colina:
Espacio protegido que conforma características muy particulares...
Los cielos encapotados me acompañan en este amanecer tan típico costero por estos lares, pero no van a mermar mis ganas de hacer moto turismo...
Ahora toca cruzar todo el paseo de la playa y ascender a este alto para disfrutar de lo contado,
pero desde arriba, en una posición dominante, como me gusta a mí, y eso se consigue siempre, o casi siempre desde un mirador.
Este en concreto lo preside esta ermita, la Ermita de Santo Antón do Corveiro:
Evidentemente este mirador se llama Mirador de San Antón de Corveiro.
Esta ermita fue construida, según reza en viejos escritos, en el año 1661, para casi un siglo más tarde, en 1747, ser saqueada a raíz de la batalla que aconteció en la ría de Cedeira entre navíos españoles e Ingleses.
Este conjunto lo completa este antiguo cruceiro llamado cruceiro de Cristo da ponte, del año 1746, originalmente colocado sobre un antiguo puente hoy desaparecido en Cedeira por lo que se trasladó a este vistoso emplazamiento en 1968:
Pero aquí he venido principalmente por las vistas, espectaculares vistas que a pesar del encapotamiento mañanero me muestra perfectamente la ría de Cedeira y la Punta Chirlateira,
también llamada punta de Pantín, que es ese imponente saliente costero que se ve frente a la pelirroja:
Estas "caleyas", como dicen en Asturias, "corredoiras", les llaman en territorio gallego, son parte del encanto que me mueve a venir a estas dos provincias en moto.
Aunque la definición exacta de caleya o corredoira es que
son caminos o callejuelas, rurales y en multitud de ocasiones empedradas o de tierra, yo se lo llamo a estos bellos accesos estrechos y pindios que siempre busco cuando ruteo por Asturias y Galicia.
Aquí dejo una antigua crónica sobre este tema: Crónica antigua sobre caleyas y corredoiras
Os puedo asegurar que conducir una moto por estos rincones para mí no es ningún....
No muchos kilómetros me separaban de las alturas de la Serra Da Capelada,
donde paso sobre la espesa niebla que todo lo cubría y que me impidió detenerme en sendos miradores que me salían al paso,
y aparece ante mí este bonito cielo azul presidido por ese conjunto de molinos tan conocido por todos por ubicarse aquí.
Fijaros lo cerca que estoy de la capa de niebla que me la venía jugando hasta llegar aquí, me acaba de alegrar el día esta circunstancia...
Este gran conjunto de aerogeneradores que han colocado aquí, frente a la conocida "Garita de Herbeira"
forman parte del Parque Eólico de la Capelada, uno de los recintos de energías renovables más veteranos y expuestos geográficamente de toda Galicia, que no es decir poca cosa..
En este momento, en uno de esos motores ahí arriba colgados, estaba mi amigo Guerra haciendo mantenimiento, pero eso es otra historia que más adelante contaré...
Justo enfrente de este conjunto se ubica la Garita de Herbeira, también conocida como "Vixía da Herbeira" que es el punto de más altura de esta Serra da Capelada.
Imagen desde los pies de la Garita:
Estoy sobre el Océano Atlántico que rompe contra estos paredones rocosos que me elevan hasta los 615 metros de altitud sobre el mar,
justo en medio de los municipios de Cedeira y Cariño
Esta Vixía de Herbeira fue una garita de vigilancia costera levantada en 1805 y vértice geodésico de los acantilados más altos de la Europa continental,
haciendo de este punto un lugar de observación con las mejores panorámicas de esta costa, si la climatología lo permite, of course...
La niebla me está acechando, pues la estoy viendo ascender poco a poco...
Al asomarse al imponente mirador se puede ver la grandiosidad de estos acantilados, que como ya dije, son los más elevados de la Europa continental.
Si a su altitud se le añade su más del 80% de pendiente, me deja un espectáculo impresionante e inolvidable:
Bueno venga, dejo aquí la foto de otro día en que la niebla estaba bastante más alta en este mismo punto:
La verdad es que este mirador abarca mucho litoral que en un día despejado nos demostraría lo que es capaz de ofrecer
y el motivo exacto del porqué de la construcción en su momento de esta garita de vigilancia.
La Garita forma parte de una serie de ellas que hubo dedicadas a la vigilancia costera a lo largo de la costa, puesto que todas se ubicaron en puntos estratégicos para esta misión.
Más compañeras de esta son las vecinas garitas de O Limo, A casa da Vela y la de Bares.
Alguna visitaré, seguro...
Es momento de contemplar el océano salpicando los bosques Ártabros,
ahora que por tramos la niebla, o el xisto, como aquí se le llama también, se va diluyendo por etapas...
Es momento ahora de visitar una pequeña aldea que cuelga de estos acantilados de esta Costa Ártabra llamada
SAN ANDRÉS DE TEIXIDO.
Este es uno de los lugares más mágicos, misteriosos y sagrados de Galicia, marcado por el archiconocido refrán popular que dice:
" A San Andrés de Teixido vai de morto o que non foi de vivo" ( A San Andrés de Teixido va de muerto el que no fue de vivo).
La leyenda dice que aquí estaban tristes porque su santuario no era muy visitado por ubicarse en este lugar tan remoto y abrupto, a la par que maravilloso, mientras que el de Santiago recibía miles de peregrinos.
Entonces Dios les prometió que este santuario llegaría a ser igual de venerado y que todo mortal lo visitaría, pero si no lo hacía en vida, lo haría reencarnado en un reptil o insecto para hacer la peregrinación tras su muerte,
por eso los que visitamos este lugar sagrado tenemos prohibido pisar a ningún animalillo que se cruce en nuestro camino.
Leyendas a parte, la realidad es que este Santuario y por ende, la aldea,
es el segundo centro de peregrinación y culto más importante de Galicia, quedando en el podio tan sólo por detrás de la catedral de Santiago de Compostela.
La aldea es un rincón diminuto, de fisionomía puramente marinera y rural, que parece colgar al vacío sobre el Atlántico.
Aunque tan sólo figuran 45 residentes fijos en el padrón, esta única avenida principal siempre está colmada de gentes venidas de todas partes y tiendas de souvenirs para que nos podamos agenciar nuestros recuerdos de la aldea.
La alta tasa de afluencia de peregrinos y visitantes como yo, dan vidilla al lugar con lo que pueden vivir varios negocios de restauración y hostelería,
circunstancia que siempre me gusta aprovechar para llevarme puestos los mejores souvenirs de la zona...😁😇
Ahora ya con más garbo me doy un paseín por estos cuatro rincones que siempre termina en el Santuario.
Menuda situación ehhh
Aquí está la joya de la corona, el protagonista de la Costa Ártabra, el epicentro de la espiritualidad y el misterio...
El Santuario de San Andrés de Teixido en su inmejorable ubicación:
Su singular mezcla de misticismo cristiano, rituales paganos y su entorno geográfico salvaje lo convierten en un Templo único en España.
El vistoso retablo barroco lo preside la imagen de San Andrés:
Se cree que esta zona ya era de culto prerromano vinculado con el más allá, los tránsitos espirituales y el fin del mundo conocido...
Como Templo cristiano, la primera escritura que lo menciona data del año 1196, cuando el monasterio pertenecía a los caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalén (Orden de Malta)
El Santuario ofrece la imagen de iglesia gótica con influencia marinera, y aunque la torre encalada que veo date del siglo XVIII, sus primeras piedras se colocaron en la edad media, en el siglo XII.
Frente al santuario tenemos esta magnífica plaza que hace las veces de mirador con zonas ajardinadas, alguna palmera y el crucero en el centro.
Las panorámicas desde este punto son formidables gracias a los 140 metros de altitud a la que estamos:
Ahora comienzo el paseo a la inversa hacia el aparcamiento donde dejé la moto.
Este lugar es una visita obligada si se merodea por la Costa Ártabra, y si probáis sus zamburiñas y el fantástico cefalópodo me lo agradeceréis, truhanes...😂
Pero lo bueno no se termina aquí, faltaría más !!!
La caleya que une Cedeira con San Andrés de Teixido, bordea estas laderas de la Serra Da Capelada para llevarme hasta Cariño,
localidad que se aprecia perfectamente a vista de pájaro desde este fabuloso mirador,
el Miradoiro do Limo:
Impresionante carreterilla que me gusta transitar cuando vengo por la zona, toda ella es un mirador brutal, pero este en concreto,
el mirador do Limo me regala esta fantástica panorámica de la Ría de Ortigueira, la villa y playas de Cariño y el puerto de Espasante de fondo,
BRUTAL !!!
Pero si hasta ahora han gustado los paisajes, el que nunca haya venido por estos lares alucinará en colores con la próxima parada en ruta,
pues se trata de uno de los accidentes geográficos más colosales, salvajes y espectaculares de toda la península Ibérica....
Estoy hablando del CABO ORTEGAL, y mirar de qué manera tan espectacular me recibe:
Este es el segundo Cabo más septentrional de toda España, tan sólo superado en este ranking por el vecino Cabo de Estaca de Bares y marca un hito geológico a nivel mundial.
Presidiendo el Cabo se yergue su famoso faro.
Torre cilíndrica pintada de blanco y rojo de 12 metros de altura que lleva guiando a los barcos en esta peligrosa costa desde 1984.
Yo también estaba allí ehhh😂😂😉
A espaldas del faro, gobierna este entramado rocoso el majestuoso monte Gargacido con sus 348 metros de altura, cuyos acantilados se precipitan mar adentro ante mis ojos...
Ahora muestro lo que llaman el "Kilómetro Cero", y no, no es el bar motero de Chaves...
En este punto en concreto dicen que se junta el Océano Atlántico con el Mar Cantábrico, como reza en este cartel informativo...
Según la organización Hidrográfica internacional, la frontera exacta entre los dos mares es la Punta de Estaca de Bares, situada unos 12 kilómetros al este de aquí...
Pero la frontera visual y subjetiva para los viajeros y los marineros, el verdadero punto de colisión entre sus aguas es este, el Cabo Ortegal.
En el centro de todo están los tres aguillons, donde rompen las olas y da la sensación real de estar asistiendo a un choque de titanes marinos...
A mí me da igual cual sea el punto exacto donde colisionan los dos mares, yo hace muchos años que vengo por aquí y para mí este es el punto exacto y frontera natural...
En este encuadre costero que señaliza este cartel informativo, ocurrió una tragedia que han llamado O Naufraxio Da Cova. otra tragedia más ocurrida en estos litorales tan accidentados..
En Noviembre de 1924, 23 "pericas" con 138 hombres a bordo zarparon del puerto de Cariño para pescar xarda
y a la altura de A Cova les sorprendió una fuerte galerna (fenómeno meteorológico extremo, repentino y peligroso) que dejó desaparecidos a los tripulantes de tres de las barcas...
Llama poderosamente la atención ese espolón rocoso que se levanta 22 metros desafiando el fuerte oleaje de estos parajes:
Siempre es un grato placer para mí el visitar estos fantásticos rincones por los que ya investigábamos hace 20 años mi Honda Shadow 750 y yo,
qué tiempos aquellos...😂
Ahí vemos os tres Aguillóns en segundo plano impasibles ante el paso del tiempo, no como yo...😥😇
La última mirada siempre me gusta hacerla desde este amplio mirador, el Mirador de Cabo Ortegal,
que muestra el cabo con su faro y emergiendo del mar sus tres pequeños protagonistas rocosos llamados " Os Tres Aguillóns".
Espectacularrrrrrrrrr
Una parada rápida en el puerto de Cariño me permite divisar las cumbres de las que vengo:
En cariño hemos comido en alguna ocasión y evidentemente, como en casi cualquier población de esta zona, fue una delicatesen de productos de estos mares,
pero hoy continúo hacia Espasante donde le pego una llamada a mi amigo Guerra que vive aquí, y es cuando me dice que estaba trabajando en el parque eólico de Herbeira...
En esta plaza llamada Plaza de San Antonio, figuran estas letras con el nombre de Espasante, justo al lado de la espectacular playa de San Antonio:
Voy buscando ahora una garita, sí, otra, y de camino las vistas sobre la ensenada de San Antonio y las playas homónimas hacen esta panorámica sobrecogedora, me encanta:
Y de frente sobresale el Cabo Ortegal y la villa de Cariño.
Me gusta mucho esta carreterilla circular de acceso a la garita...
He llegado ya a la...
Garita Da Vela:
En lo alto de este promontorio en forma de península adentrado en el mar ubicado entre la ensenada de San Antonio y Espasante,
está esta vieja garita del siglo XVIII, la Garita Da Vela, que junto a las anteriormente mencionadas de Facho de Naeda en Bares, Limo en Cariño, la de Herbeira y Candieira en Cedeira,
formaba un sistema de aviso contra los atacantes y corsarios Ingleses sobre todo.
Espectaculares vistas en 360º nos regala este promontorio de 60 metros de altura.
En la foto veo el puerto y playa de Espasante, qué gozada de vistas!!!
Para complementar esta visita no hay nada mejor que zamparse un trozo de una buena empanada gallega disfrutando de las mejores vistas:
La idea original de instalar en esta atalaya una garita fue del párroco de San Xoán de Espasante,
que con el hartazgo ya de las incursiones de saqueo por parte de Ingleses y Holandeses, solicitó en 1703 la dotación de medios de defensa.
Desde arriba se divisan la ría de Ortigueira, el Cabo Ortegal y los núcleos urbanos de Cariño y Espasante, como capto en la siguiente imagen:
La mañana iba pasando sin dilación, asique el siguiente waypoint no estaba lejos, y encima es un lugar icónico poseedor de un título.
En su momento fue el primer banco bonito, recuerdo ver la noticia en los telediarios...
Gobernando los acantilados de Loiba está el
BANCO MÁS BONITO DEL MUNDO:
Este banco de Loiba, autoproclamado popularmente como "El Banco Más Bonito del Mundo", no es más que un sencillo banco de madera que mira al océano desde este bonito "Mirador de O Coitelo".
Su historia es pintoresca pues Rafael Prieto tras hacer unos trabajos para el Ayuntamiento, pidió su pago en una serie de bancos que él mismo colocaría.
Más adelante, un grupo de músicos escoceses que tocaban en el festival de Ortigueira, pintaron en su respaldo la icónica frase "the best bank of the world",
frase que erróneamente traducida dio lugar al conocido como "Mejor banco del mundo", cuando en realidad ellos con la palabra "bank" estaban haciendo referencia a la belleza de la ladera, escarpadura o acantilado costero (cliff bank)...
Otra maravilla de este lugar son las playas vírgenes que guarda a sus pies, pues aquí debajo se extienden arenales salvajes de muy difícil acceso como O Picón, Ribeira Grande, Fabrega y Sarridal. Algunas tan sólo se ven en marea baja y son paraíso intacto para los surfistas.
Sentarse en este banco permite divisar un horizonte limpio que abarca desde el faro de la Punta de Estaca de Bares
hasta el imponente Cabo Ortegal que visité hace un rato, siempre y cuando no haya una ciudadana inglesa viviendo en el banco, claro está...😂😂
Pero los acantilados de Loiba son algo más que un banco, son un escenario de vértigo, pues aquí se asienta un monumento natural impresionante.
Estos acantilados cortan la costa casi a plomo con paredes rocosas verticales que alcanzan altitudes de entre 80 y 160 metros sobre el mar.
Es una maravilla poder visitar lugares tan icónicos un día entre semana, pues en fin de semana son auténticos hervideros de autocaravanas y gentes de todas partes..
Aún recuerdo la última vez que pasé por aquí con Mari, tenía que estar esquivando gentes....
Bonita estampa a que sí...
Mi plan ahora era llegar a la playa de Esteiro, la del municipio de Mañón, que está próxima a Loiba, porque es una muy buena playa y quería volver a visitarla,
pero cual es mi sorpresa que el GPS me manda por una pista de tierra entre bosques de eucaliptos y otras especies desde la que puedo divisar el arenal que busco pero...
La pista en cuestión me lleva hasta esta bajada que me proporcionará unas vistas especiales de la playa y su entorno:
Este playazo es un espectáculo y tiene de todo, una amplia zona abierta al mar, ventosa y con fuertes oleajes y otra más tranquilita en la desembocadura del río Esteiro,
con aguas tranquilas, y a mayores cuenta también con un área recreativa para uso y disfrute del personal:
Me ha encantado esta perspectiva, nueva para mí, de la playa , a veces el "TomTo" acierta...
Ahora toca subir...
Y volver a la carretera por esta bonita caleya, que en definitiva son las que siempre me llevan a los mejores lugares, sin duda.
Ahora pasaré por el cruce que lleva a la punta de Estaca de Bares, punto más septentrional de toda la península Ibérica:
Hoy no me acercaré, pues he estado en multitud de ocasiones y el tiempo apremia en mi ruta de hoy.
Aquí es famoso su faro, que se construyó en 1850, con su torre de 10 metros que se eleva sobre una base rocosa a 101 metros sobre el mar.
Su señal lumínica alcanza 25 millas náuticas:
Este cabo constituye un hito geográfico fundamental, espacio natural protegido y mirador extraordinario de la costa norte gallega,
y como he dicho, punto más al norte de la península.
Dejo atrás estas maravillas costeras para enfilarme buscando un olor más fuerte a salitre.
El mapa me dice que estoy a las puertas de Lugo, pero antes de cruzar la frontera natural me apetece desviarme y descender hasta el bonito y recogido puerto de O Barqueiro.
Cruzo esta pequeña villa marinera del municipio de Mañón, la última de A Coruña.
Me detengo en el muelle con estas estupendas vistas del Montefurado, el arenal de la esquina de la gran playa de Area Longa, las sosegadas aguas del río Sor desembocando en la Ría del Barqueiro,
y como telón de fondo, el puente sobre el río que en pocos minutos me colocará oficialmente en La Mariña Lucense:
Junto a mi posición veo brotar de forma continua un torrente de agua cristalina a la que no dudo en bajar para refrescarme la cara y el cuello.
Se trata de la fuente del puerto de O Barqueiro (Fonte do Porto)
Es un manantial natural que brota de un acuífero subterráneo filtrado por las rocas que protegen el pueblo abriéndose paso de manera natural justo al nivel del mar, como se ve en la foto.
O Barqueiro es un diminuto y encantador poblado marinero ubicado en la ría del Sor, siendo el último bastión Coruñés que me despedirá de esta magnífica Costa Ártabra.
Está construido sobre la ladera descendiendo de manera sinuosa a morir en el muelle al estilo de la villa Asturiana de Cudillero, salvando las distancias.
El ambiente que se respira hoy aquí es de una tranquilidad absoluta, tan solo quebrantada por el suave balanceo de las barcas pesqueras apostadas en el puerto.
En la entrada al puerto, expuesto junto a la calzada y bien cerca del agua, como congelado en el tiempo, luce este viejo cañón de hierro que antaño vigilaba la ría del Sor.
Pedazo de historia viva que recuerda los tiempos en las que estas aguas no eran tan pacíficas y las rías necesitaban defenderse de las incursiones Inglesas y de los barcos piratas:
Al ir cogiendo altura mientras abandono este bonito enclave no me resisto a detenerme en este mirador improvisado en un apartadero de tierra que regala una bonita panorámica:
Cruzo por fin el puente metálico sobre la ría del Sor y al fin piso territorio de Lugo.
Me acabo de adentrar oficialmente en
LA MARIÑA LUCENSE !!!
Nada más cruzar el pasadizo divisorio, me apetece tomar el desvío para serpentear ladera abajo buscando la línea de costa,
y no tarda en aparecer ante mí el objetivo que busco:
Mi objetivo inmediato es ver de cerca la playa de Area Longa.
Al quitarme el casco alucino con el paisaje y sus contrastes y me siento un momento a disfrutarlo mientras lo asimilo.
Esta pedazo de playa hace honor a su nombre, es un larguísimo arenal blanco y fino que dibuja una curva perfecta resguardada en el interior de la ría.
Menudo colocón paisajístico por el contraste cromático de sus aguas cristalinas de tono turquesa que bien podría pasar por caribeña, sí señor...
Estos momentos aquí me confirman que el haber madrugado para escapar del calor ha sido una decisión muy acertada.
La primera parte de mi ruta, que era por la Costa Ártabra, ya ha finalizado, es momento de disfrutar a tope de la segunda parte en La Mariña Lucense.
Dejo atrás la tranquilidad de la extraordinaria playa de Area Longa para, tras recorrer tan solo unos 12 kilómetros de placer motero, llegar a mi siguiente objetivo, que es uno de los mejores espectáculos visuales del norte.
Estoy hablando del imponente Cabo de
O Fuciño Do Porco:
Tras hacer uno ó dos kilómetros de camino llego al aparcamiento donde debo dejar descansando a mi pelirroja, no sin antes pasar por caja y pagar los 3€ que cobran en concepto de aparcamiento.
Si alguien se pregunta si para realizar esta visita tan solo es llegar, pagar y disfrutarla está en un error, pues en los meses de Julio y Agosto hay que reservar gratuitamente tu plaza en esta web, y tras comprobarlo, te dejan estacionar.
Hacer esta ruta de senderismo hacia la punta de O Fuciño Do Porco, cuyo nombre oficial es Punta Socastro, es uno de los platos fuertes de cualquier viaje por la Mariña Lucense,
pero para disfrutar caminando por estos montes y la espectacular pasarela de madera que zigzaguea sobre los acantilados,
lo suyo es comenzar a quitarse la pesada ropa motera y ponerse un pantalón corto y unas buenas deportivas para que el disfrute sea total.
Vamos al lío !!!
Ahora ya estoy preparado para la contienda, con mi entrada en la mano, inmortalizo este momento que tanto me apetecía disfrutar,
pues por tres veces vine ruteando en moto por aquí en el pasado y en ninguna nos dejaron culminar...
Ahora toca afrontar este sendero peatonal que atraviesa un frondoso bosque disfrutando entre luces y sombras antes de abrirse paso el abismo...
Al abrirse el pasadizo que conformaba el bosque, la imagen que me asalta clavando la mirada a mi izquierda es "abismal"
Ese pequeño y misterioso arenal es la playa da Pereira protegida por la ensenada homónima.
Al final del camino como tal y en el comienzo de la ruta para conquistar ese brazo de piedra que se adentra en el Cantábrico,
hay una plazuela sombría al abrigo de las copas de varios árboles equipada con bancos y carteles informativos, pero mirando al mar me llama la atención ver la Liberty Bell, o campana de la libertad aquí colocada.
Resulta que simboliza un hermanamiento turístico y espiritual entre el Concello de O Vicedo, aquí en la costa, con el Concello de Portomarín, en el interior de Lugo.
La tradición dice que quien hace replicar la campana en el interior asume el compromiso moral de acudir a la costa a tocar aquí su campana gemela,
en O Fuciño do Porco, uniendo de manera simbólica la Galicia verde del camino con la Galicia azul de la aguas del Cantábrico.
La pena es que algún desalmado "cambió de sitio" la campanita de Fuciño do Porco.
Aquí muestro la de Portomarín en una de nuestras visitas:
Ahora, cuando la vegetación se retira, el paisaje es completamente abierto hacia el mar
y en esta empinada bajada han colocado varios bancos para sentarse a disfrutar de las amplias vistas, pero será al amanecer porque ahora sería como meterse en una tostadora....
Ahora se despliega ante mí una serpenteante pasarela de madera
que en algunos tramos desafía al vértigo mientras cabalga a lomos de este estrecho cabo rocoso que se adentra como una proa en el mar.
Comienzo a caminar pasito a pasito por la pasarela ascendiendo y descendiendo entre barandillas mientras la brisa marina acaricia mi cara.
Mirar a ambos lados es una placentera tarea en ruta.
Izquierda, derecha, da igual, las paredes verticales de piedra caen a plomo decenas de metros hacia las aguas de color azul intenso que rugen con fuerza contra las rocas:
Sigo avanzando plácidamente y desde este punto de altura se domina perfectamente la serpenteante pasarela por la que caminaba bastante gente, la verdad, no imagino el fin de semana cómo se pondrá esto....
La panorámica desde aquí es sencillamente espectacular:
Ufff, menudo litoral accidentado va hacia el interior de la ensenada da Pereira.
Esta imagen parece sacada por un dron pero no, la he disparado yo desde la punta que sobresale en el camino:
Al coronar el extremo absoluto de esta ruta de O Fuciño do Porco, al final me topo con el verdadero motivo por el que se construyó todo este entramado de pasarelas...
Esta pequeña baliza marítima.
Los últimos pasos de la pasarela me conducen directo a la meta de esta ruta:
Esta pequeña y solitaria baliza marítima alzada en el extremo final de la Punta Socastro.
Hoy es un mirador de película, pero la historia real de este pequeño faro es la de un viejo y tortuoso camino de trabajo.
Estas pasarelas no se colocaron aquí para el disfrute turístico, sino para que el farero pudiera llegar a pie hasta aquí abajo sin despeñarse los días de temporal,
asegurando que no se apagara la luz que guiaba a los pesqueros de la ría de Viveiro
Me quedo unos minutos aquí sentado, con la mirada perdida hacia el interior de la ría de Viveiro.
Desde esta posición privilegiada observo el perfil del islote Gaveira y, algo más al fondo, el radiante arenal de la bonita playa de Area.
Sé que un poco más resguardada se esconde la gran playa de Covas, aunque la orografía me impide distinguirla desde este punto.
Sin embargo, mi vista se clava en el espolón saliente de la punta da Insua, pues en su interior se esconde mi próximo waypoint de la jornada...
Ya es momento de volver atrás de nuevo por las pasarelas de madera que me hacen ver el entorno diferente, de manera más pausada...
Abandonando la pista forestal que me llevó hasta el aparcamiento de Fuciño do Porco, la caleya que baja me coloca directamente en esta fantástica playa:
La playa de Abrela, un extenso arenal de casi un kilómetro en medio de frondosos eucaliptales.
El sombrío pinar que cobija las pasarelas y merenderos, también alberga un buen chiringuito que en aquel momento estaba muy animado. Una circunstancia que aproveché para tomarme un buen café con hielo para refrescar mi gaznate.
Desde este punto, y clavando mi mirada en el extremo de la ensenada, diviso perfectamente las paredes rocosas hacia las que apunta mi siguiente objetivo técnico marcado en mi GPS:
La misteriosa grieta de La Cueva de la Doncella...
Dejo atrás el asfalto para internarme de nuevo por una pista forestal también rodeada de una espesa arboleda.
El terreno está en bastante mal estado, y pone bien a prueba las suspensiones de la Varadero, hasta que el camino dice basta y toca volver a caminar cara al acantilado.
Comienza aquí un hermoso paseo que nos integra por completo en la naturaleza del lugar, donde el precioso color azulado de las aguas del mar hace un fuerte contraste con el verdor de la vegetación.
La punta rocosa que podemos distinguir a la izquierda de la imagen es, precisamente, el Cabo del que vengo: O Fuciño do Porco:
El acceso a la Cueva de la Doncella no es evidente, sino que exige realizar un paseo que parece trasladarnos a una selva tropical
en el que la vegetación se cierra y nos cobija del azote del sol:
Al abrirse el campo de visión, desde este cabo puedo ver perfectamente la playa por la que crucé hace un rato, la playa de Abrela:
Ya encontrado el acceso a la cueva, su entorno no deja a nadie indiferente.
La imagen desde este cortado de la ría, con la Punta do Faro al fondo en un día tan soleado, es una auténtica gozada para los sentidos.
El acceso a la cueva exige buscar una pequeña hendidura en el suelo por la que tendremos que avanzar casi a gatas.
Aquí vemos a Mari, justo en el momento de entrar:
Hay que cruzar este bajo y estrecho túnel excavado en la roca del subsuelo...
Pero al final del túnel siempre se ve la luz, no??
Pues eso... Al llegar al final, la magia gallega nos explota en la cara.
La cueva se abre de golpe en esta espectacular ventana colgada en una pared vertical, a decenas de metros sobre el mar:
Permanecer sentado en el borde sintiendo el vacío bajo mis pies mientras el Cantábrico golpea la roca con fuerza ahí abajo,
es una experiencia sobrecogedora y ultra relajante:
Cuenta la leyenda que aquí habitaba una hermosa doncella encantada que cada noche de San Juan bajaba a peinar su larga cabellera a la orilla del mar.
Leyendas aparte, lo que es una realidad incuestionable son las vistas que tenemos desde este precioso balcón rocoso, una joya oculta que justifica cada kilómetro de mi ruta.
Pero seamos serios, Aunque la fantasía nos hable de bellas doncellas, la roca cuenta otra historia:
No hay consenso definitivo sobre el origen del túnel.
- Unos dicen que es un antiguo sondeo minero, una prospección en busca de hierro ligada a la intensa actividad industrial que vivió esta punta da Insua a principios del siglo XX.
- Otros historiadores defienden que se excavó a pico y pala como puesto de vigilancia militar estratégico para controlar en secreto la entrada a la ría de Viveiro.
Sea como fuere, el hecho de que más tarde los contrabandistas utilizaran este bello rincón para ocultar sus alijos, le añade una capa de misticismo irresistible a este encantador lugar.
Ya fuera de la cueva, es de obligado cumplimiento el explorar algo más a fondo la punta del Cabo da Insua, donde diviso desde otra perspectiva diferente la playa de antes, la playa de Abrela:
Y desde la punta de este espolón rocoso tengo esta magnífica visión de dónde se ubica exactamente la cueva, ( señalo con flecha),
el balcón con vistas que antes visité en el interior de estos abruptos acantilados:
Bordeo la ría para llegar ahora al gran arenal de la ría de Viveiro, la playa de Covas.
Precioso arenal de tranquilas aguas donde en 1810 durante la guerra de la independencia contra las tropas de Napoleón,
una terrible tempestad empujó hacia el interior de la ría a la fragata de guerra Española "Santa María de la Magdalena" y al Bergantín Británico "Palemon",
terminando ambos destruidos contra las rocas de esta playa llamadas Os Castelos, perdiéndose 550 vidas en las aguas de Covas.
Esa escultura que veo sobre la roca es un recuerdo a las víctimas de aquellos fatídicos naufragios:
En todo aquel itinerario que se precie y que discurra por la Mariña Lucense no puede faltar una visita a Viveiro.
Sin embargo, hoy, tras detenerme en la playa de Covas a tomar un refrigerio, no dispongo de tiempo suficiente para perderme por sus calles.
Se trata de una localidad que conocemos bien por haberla visitado en multitud de ocasiones, habiendo hecho noche allí varias veces.
Aún así, considero que subir a lo alto del Monte de San Roque es una visita ineludible.
Para no dejar este rincón fuera de la crónica voy a rescatar y mostraros las imágenes de una escapada que hicimos Mari y yo no hace mucho tiempo...
La subida al Monte de San Roque es una delicia para cualquier motero, os lo aseguro. El desvío se toma desde el centro urbano de Viveiro, por la carretera LU-P-6602.
La subida son apenas 4 kilómetros de ascensión continua pero con un desnivel brutal. La carretera serpentea ladera arriba a través de un frondoso bosque de eucaliptos y pinos con bonitas curvas de herradura.
Ya arriba y con la moto estacionada junto al restaurante, nos disponemos a visitar el conjunto de curiosidades que nos llevarán hasta el mejor mirador sobre la ría de Viveiro.
un templo sencillo que encierra una gran devoción histórica, construida en el siglo XVI en honor al Patrón de la ciudad.
Pero esta Ermita, levantada por los vecinos tras una antigua promesa al Santo para que los salvara de la peste bubónica que les estaba azotando con mano de hierro, no solo nos ofrece lugar de culto...
En la explanada de su fachada aparece ante nuestros ojos la panorámica más famosa de toda la Mariña...
Juzguen ustedes:
Asomarse a estos balcones naturales es para quedarse sin palabras:
Abajo, el casco histórico, los puentes medievales, las playas de Covas y Area y el puerto de Celeiro se despliegan como si fuera una maqueta hiperrealista,
todo ello flanqueado al fondo por la silueta del brazo rocoso que forma la punta de O Fuciño Do Porco:
Resumiendo:
Es un lugar mágico donde las leyendas de aparecidos y los ciervos que pastan en semi libertad completan esta parada que como he dicho,
considero ineludible en cualquier ruta que pase por la Mariña Lucense.
Y completando todo este conjunto junto a la Ermita y el cruceiro, emerge otra joya etnográfica:
Este hórreo tradicional alzado sobre una robusta base pétrea.
Esta estructura representa el modelo clásico de la Mariña Lucense.
Su estampa junto al abismo, combinando la devoción del templo con el ingenio de la arquitectura agraria, tan necesaria en tiempos pretéritos,
representa la viva esencia de la Galicia más auténtica y pone el broche de oro como cierre a esta visita tan visual.
Ahora toca abandonar la línea de mar, y para ello la carreterilla LU-P-2619 es una vía secundaria deliciosa para motear,
ya que avanza elevándome mientras me regala esta magnífica perspectiva de la costa mientras busco mi siguiente punto marcado de parada.
Desde este apartadero improvisado veo cómo la playa de Area se despliega abajo como una de las postales más bellas de la jornada.
Al dejar atrás esa bonita imagen de la playa y enfilar hacia el Mirador de Montefaro (en Xove),
la ruta pega un cambio radical, pues paso del nivel del mar a la verticalidad de este monte mágico que me recibe bajo la sombra de sus bosques:
Al coronar la cumbre el esfuerzo de desviarme hacia aquí obtiene su recompensa.
Aquí me espera un balcón absoluto sobre el Cantábrico donde la brisa roza mi cara y las vistas me permiten dominar de un sólo vistazo,
toda la inmensidad de la ría de Viveiro y el perfil de los acantilados que se extienden a sus lados.
El silencio que hay en este lugar lo convierte casi en fantasmal,
pero esta soledad que se consigue viajando un día entre semana recompensa mi esfuerzo con este tipo de premios que gustosamente estoy disfrutando.
Subo estas escaleras que me colocan en el mirador propiamente dicho.
Desde los 195 metros de altitud que levanta este cabo, este mirador en 360º con ese cartel informativo tan representativo y visual,
me permite ver la ría de Viveiro y alrededores, así como la illa Coelleira, Punta Cameiro, Estaca de Bares y la ensenada de Esteiro, hacia la que me dirigiré en breve...
Sentarse en los bancos que acompañan a miradores como este, hace de ello la terapia motera perfecta para combinar con el arte de rutear en moto por rincones extraordinarios....
Me pregunto qué sería de mí si no disfrutara de estos placeres terrenales??
Impresionante rincón, impresionantes vistas y con la tranquilidad que me brinda esta soledad casual,
me iré de aquí con una sensación de sosiego importante.
Hace unos años se hicieron aquí unas excavaciones que sacaron a la luz los restos de esta vieja edificación.
Estas ruinas corresponden a una antigua garita que, desde el siglo XVII, sirvió de alojamiento a los hombres que custodiaban la entrada a la ría de Viveiro, alertando de posibles ataques de corsarios y piratas.
A la vista está que esta garita no siguió la misma suerte que sus compañeras de la línea costera que hoy visité:
Pero basta ya, al menos de momento, de panorámicas aéreas. Ahora meto primera y pongo rumbo hacia el litoral de Xove,
donde quiero visitar un lugar con un magnetismo especial, meca de surfistas y amantes de la costa virgen:
La playa de Esteiro:
Al llegar y después de hacer la foto anterior en el mirador de entrada a bañistas,
aparco mi pelirroja en el aparcamiento de un clásico de este rincón surfero, el Esteiro Surf Café
Este chiringuito de madera es un templo al relax. Entablo conversación con Goiko mientras me sirve un buen café helado y me siento un rato en la terraza a contemplar el espectáculo de este playazo casi solitario para mí.
El mar está vivo y las olas rompen ordenadas mientras tres surfistas disfrutan como colegiales del movimiento de estas aguas turquesas.
La verdad es que el ambiente impregnado de buena música y ese olor a salitre me estaba dejando kao al instante, qué tranquilidad...
Pero como mi ADN viajero no contempla el quedarse quieto demasiado tiempo, lo que toca ahora es terminar este café y perderme un rato por la senda costeira de Xove.
La senda completa son unos 18 kilómetros, pero observo que el tramo que sale desde esta misma terraza hacia el este, es llano, accesible y perfecto para estirar las piernas disfrutando de la naturaleza pura y salvaje.
Tremendas vistas me regaló este camino de la playa de Esteiro.
Esta gran playa de arena fina, está considerada como una de las mejores para la práctica de surf en la Mariña Lucense, de hecho,
en los últimos años se ha celebrado aquí el campeonato Open de surf de Esteiro, puntuable en el campeonato de España de surf.
Me gusta mucho este lugar...Tiene una atmósfera especial que me atrapa...
Toca despedirse del ambiente surfero de Esteiro, el bueno de Goiko se despide de mí al grito de:
¡¡ Hasta pronto, Ponferrada!!
Qué bueno...
Arranco la Vara y voy por esta gratificante carreterilla cruzando las pequeñas y tranquilas aldeas de Xove pasando por esta que lleva mi apellido, asique toca foto!!
Todo este entramado de caminos asfaltados estrechos y rurales sirven como antesala para lo que está por venir,
un cambio radical de escenario donde la naturaleza más auténtica choca de frente con la ingeniería humana más colosal.
Mi destino actual está en la Punta Morás, un rincón gallego muy conocido por albergar en sus terrenos dos sorprendentes tesoros, uno natural y otro artificial al que ya he llegado.
Cementerio de Dolos de Morás, también conocido como Parque de fabricación de Dolos:
Este gran círculo de hormigón en el suelo rodeado por dolos, algunos de ellos pintados de vistosos colores,
representa el foso de la placa giratoria y la pista de rodadura de la grúa monumental del antiguo parque circular de fabricación de dolos.
No se trata de una plazuela ornamental hecha a propósito para el turismo, se trata de arqueología industrial pura
y el corazón técnico de donde salieron esos colosos de hormigón de 50 toneladas.
Actualmente y gracias a un acertado proyecto de recuperación paisajística, todo este engranaje industrial se ha convertido en un museo al aire libre.
El llamativo contraste de estas llamativas piezas de hormigón con las caprichosas formas de los acantilados de papel que asoman al fondo,
conforma una estampa irrepetible, lo que viene a ser un "Stonehenge de la ingeniería" con el que consigo fotografías de diez junto a la Varadero.
El paisaje en este lugar se vuelve casi "marciano" llamando mi atención los cientos de dolos, sino miles, que hay esparcidos por la zona:
Gigantes moles de hormigón armado con forma de doble martillo o "T" quebrada de 50 toneladas cada uno que parecen abandonadas aquí por algún titán:
Me decido a comprobar si es cierto que pesa las 50 toneladas que dicen, y parece ser que efectivamente es así, son más pesados que un collar de sandías...
Indagando en su historia, descubro que aquí mismo se ubicó a finales de los años ´70 la fábrica que los elaboraba al frenético ritmo de 160 piezas al día.
Había mucha demanda para la inminente construcción del dique de contención del puerto industrial de San Cibrao, que protege las instalaciones de aluminio de Alcoa frente a los furiosos temporales del Cantábrico.
Una vez terminada la obra, la fábrica desapareció dejando aquí esparcidas este monumental excedente de piezas frente al mar, creando este parque etnográfico industrial único en el mundo:
Con la moto aparcada junto a estas estructuras, me meto por un sendero que se abre paso entre las rocas...
A los pocos metros me topo con los imponentes Acantilados de papel.
Asomarse a estas murallas de granito de más de 40 metros de altura es una auténtica gozada visual.
La fuerza del viento y el mar han hecho un buen trabajo de tallado durante milenios...
Con tal precisión, que el granito parece doblarse y plegarse en caprichosas formas geométricas imitando los dobleces de una gigantesca escultura de papel:
El contraste de las formas orgánicas de la roca, la simetría gris de los dolos abandonados y el azul profundo del océano de fondo es indescriptible...
Postales que devoro en absoluto silencio antes de cambiar de escenario.
Mientras tanto, como siempre he dicho, una imagen vale más que mil palabras:
No podíamos irnos de este improvisado museo al aire libre sin echar un vistazo al Puerto de Morás (Portiño de Morás),
pues es uno de los puertos con mayor personalidad y contrastes de la Mariña Lucense.
A nivel visual ya hemos visto que es un espectáculo único por ofrecer dos estampas radicales que conviven separadas por apenas unos cientos de metros:
La tradición marinera gallega y una geología de ciencia ficción.
Pero al girar la vista hacia la explanada superior que rodea el puerto, el paisaje tradicional se rompe para dar paso al impresionante "cementerio de gigantes de hormigón".
Desde el propio muelle se divisa a la perfección la silueta de los cientos de dolos apilados y el círculo de la antigua pista de rodadura de la grúa,
creando una estampa industrial que parece sacada de una película de ciencia ficción de cara al océano.
La tarde va cayendo y el cielo se cubre con ese manto gris tan típico del Cantábrico.
Una pena que estuviera nublado, pues me privó de la luz del atardecer, pero a cambio me aportó el disfrute de una ruta norteña y fresca, cosa que es de agradecer pues ayer rozaba los 40 grados en Ponferrada...
Mi ruta sigue, pero ahora por la Mariña Central, voy a hacer una visita rápida a la localidad de Burela
Como voy ya justo de tiempo, el plan es hacer visita express a Burela visitando dos de sus puntos fuertes, el puerto y la playa de Marosa:
Este rincón es el gran balcón salvaje de Burela y un arenal que, incluso los días nublados y plomizos como el de hoy, impresiona por su fuerza visual y su naturaleza tan salvaje.
Al estar orientada completamente al norte, recibe de lleno toda la fuerza del mar, con oleaje constante, fuerte y noble, lo que hace de este lugar un punto de encuentro de surfistas de la Mariña Central durante todo el año.
Dicho esto, para el baño, aunque posea la bandera azul, hay que tenerle mucho respeto debido a las corrientes y resacas...
Ahora entro en uno de los motores más potentes de la costa Lucense, el puerto.
Aquí el ambiente cambia por completo, pues este puerto es uno de los puertos pesqueros más importantes del país, siendo la capital indiscutible del bonito del norte y la merluza de pincho.
Mola bastante detenerse en cualquier punto del puerto y contemplar de cerca el porte de los robustos barcos palangreros.
En el muelle siempre está amarrado El Rei Do Miño, un antiguo barco bonitero de madera que se ha reconvertido en museo rindiendo homenaje a la dura vida de los marineros de esta costa.
Lamentablemente todo el puerto está en obras con las calles levantadas y cortadas, lo que me hace desistir y quedarme con imágenes como esta de la gran actividad que aquí se respira:
El litoral central y oriental de la Mariña se caracteriza por la denominada "Rasa Cantábrica", una costa bastante rectilínea en la que se abren las rías de Foz y Ribadeo.
Como la ría de Ribadeo es la frontera natural entre Galicia y Asturias - además de marcar el final ( ¡o el inicio...!)
de este maravilloso litoral que hoy ocupa las líneas de mi crónica, voy a plasmar en ella la famosa "ruta de las playas".
Un bellísimo itinerario que parte del mismo puerto de Ribadeo, y que, como destino más conocido, nos lleva hasta la espectacular Playa de las Catedrales, una de las grandes maravillas naturales del mundo.
Este no es un trayecto largo, pero está plagado de paradas con mucha historia, geología y gastronomía de la buena.
Nuestra primera parada se encuentra a pocos minutos del puerto de Ribadeo, un rincón donde la historia industrial se abraza con los paisajes.
El mirador de O Cargadeiro:
Paro la moto junto al antiguo baluarte defensivo de San Damián y nos vamos acercando a pie hasta la estructura.
Impresiona encontrarse con esta monumental pasarela metálica suspendida en el aire, como colgada directamente el acantilado de la ría.
Investigando su pasado descubro que se trata de una fiel reconstrucción del antiguo cargadero de mineral que desde comienzos del pasado siglo cargaban de hierro los barcos mercantes procedente del ferrocarril que lo traía desde las minas de Vilaodrid, en A Pontenova.
Hoy es un vertiginoso balcón que regala una panorámica limpia de la ría de Ribadeo, el faro de Isla Pancha y la costa Asturiana de enfrente:
Lo que vemos aquí hoy es el "Parque etnográfico del cargadero" y ha cambiado de piel tres veces con el paso de los siglos, os cuento:
- * En el siglo XVIII nació como zona estrictamente militar, pues estamos junto a los muros del Fuerte de San Damián, baluarte defensivo levantado para defender la ría de los ataques de las flotas inglesas.
- * En el siglo XX (1903) este especio se transformó para dar servicio a la minería, convirtiéndose en la estación final del ferrocarril que traía el mineral de hierro desde los hornos de A Pontenova.
- * Fue desmantelado en los años ´60 creando el área recreativa y etnográfica que vemos.
En los jardines de este Parque etnográfico encontramos también este llamativo Reloj de Sol.
Evidentemente no es una pieza arqueológica sino un monumento contemporáneo con una carga técnica fascinante, y , según leo, de precisión matemática:
A colación de lo narrado, y como la localidad de A Pontenova está integrada completamente en la comarca y geodestino de la Mariña Lucense,
Coloco aquí estas imágenes ilustrativas de los emblemáticos e históricos hornos de vilaodriz:
Era en este punto del interior donde se calcinaba el mineral de hierro antes de ser transportado en tren hasta O Cargadoiro en Ribadeo,
ese balcón costero que acabamos de visitar:
El complejo original contaba con estas cinco chimeneas monumentales de ladrillo refractario y piedra de unos 11 metros de altura cada una.
Hoy se conservan 4 de ellas en perfecto estado:
Proseguimos con nuestra ruta costera...
La siguiente parada no se hizo esperar, nos detenemos en el más reciente mirador de esta ruta,
El Mirador de Loctudy/Loktudi:
Este nombre que le han puesto a este balcón rinde homenaje a Loctudy (Loktudi en Bretón),
que es una encantadora villa marinera situada en la Bretaña Francesa con la que Ribadeo lleva hermanada más de 20 años.
Mirador ubicado a pie de ruta en mitad del paseo de la ría, cercano al Fuerte de San Damián con unas extraordinarias vistas al mar, Illa Pancha, la playa de Arnao justo enfrente ya en territori Asturiano y el puente de Los Santos, que es el que separa Galicia de Asturias:
El Mirador de Loctudy incorpora varios marcos de madera integrados en su diseño,
perfectos para inmortalizarse y dejar plasmado el clásico: "Yo estuve aquí!" con la ría de Ribadeo como telón de fondo.
Así que...
YO ESTUVE AQUÍ !!!!!!
Lo que no tengo tan claro es cual será el futuro de estos marcos de madera con las nieblas, lluvias y salitre que abunda por estos lares...
Lo que hay que admitir es que es un mirador original.
A escasos kilómetros de aquí, la carretera panorámica nos conduce directos a uno de los hitos más emblemáticos de la costa Lucense:
Illa Pancha.
Llegar en moto hasta este lugar hace de éste, uno de los momentos más mágicos del viaje.
Esta diminuta e icónica isla, situada en la boca de la ría de Ribadeo, alberga una de las estampas de faros más fotografiados de España.
Posamos aquí, justo delante del fotogénico puente de hierro que une el islote con la "Rasa Cantábrica"
Desde el mirador ubicado en la colina de enfrente se aprecia perfectamente como coronando el islote emergen sus dos famosos faros, que dibujan un contraste temporal magnífico.
Nos movemos un poco más arriba para divisarlo bien...
Por un lado, la torre moderna vestida con sus características franjas blancas y negras, por el otro, el faro antiguo de 1859, una romántica construcción cuadrada con tejado de pizarra que hoy presume de ser el primer faro de España reconvertido a Hotel !!!
Esta imagen que sigue, es una de las postales más puras del mototurismo norteño, porque al igual que en el Cabo Ortegal,
es una estampa donde vemos morir el asfalto para dar paso a la inmensidad del océano:
En el punto más alto del montículo donde estamos, aparece esta pajarera gigante,
junto a la típica estructura de vértice geodésico
Y este banco para observar tranquilamente la belleza de Illa Pancha:
Enganchamos ya la estrecha carreterilla local que avanza paralela al Cantábrico que nos regala estampas así de guapas:
Esta travesía nos deja una conducción pura y pausada, donde la carretera culebrea sorteando prados verdes que mueren en rocas negras acariciándonos una brisa marina espectacular.
Sin prisa, pero sin pausa, disfrutamos de cada metro del camino...
Para muestra un botón:
En tan solo 6 kilómetros llegamos a la población de Rinlo. Detengo la moto frente a este balcón y nos bajamos a contemplar la estampa.
Rinlo es un auténtico encanto:
Es un diminuto pueblo de origen ballenero, en el siglo VII nada más y nada menos...
Cuyas casitas de pescadores parecen amontonarse unas sobre otras desafiando la gravedad sobre esta estrecha grieta en la roca.
Este modesto riachuelo de San Julián tiene gran importancia histórica,
porque su desembocadura en la ensenada de Areosa fue aprovechada desde la edad media para resguardar las embarcaciones, dando origen al nacimiento de este puerto ballenero tan "cuco".
Pasear por sus pocas callejuelas empedradas, respirar el penetrante olor a salitre y contemplar la fuerza con la que el mar bate sus aguas en su pequeño puerto es como hacer un viaje en el tiempo.
Aunque hoy en día Rinlo es el santuario indiscutible del arroz caldoso con Bogavante,
el pueblo conserva intacta su alma marinera y el orgullo de albergar algunas cetáreas de piedra naturales más antiguas de España.
Rinlo quedó ya atrás y pongo rumbo hacia el waypoint más esperado del mapa de ruta, el monumento natural
La Playa de las Catedrales.
Llegados a este punto hay que decir un par de cosas:
- * La primera es que para tener acceso a la playa y poder caminar por sus entresijos rocosos hay que pedir una autorización gratuita en la web oficial de la Xunta de Galicia, o en cualquier hotel donde pernoctéis, pues es obligatorio en temporada alta para tener controlado el aforo.
- * La segunda es que debes tener controlados los horarios de las mareas, puesto que esta playa, al igual que las demás, desaparece por completo dos veces al día! 😅
Como nosotros teníamos la autorización requerida, bajamos ya las escaleras del acantilado y la sensación es, sencillamente, sobrecogedora.
Caminar bajo sus colosales paredones de roca de más de 30 metros de altura te hace sentir diminuto.
Es literalmente una inmensa catedral gótica esculpida por la fuerza de la naturaleza durante millones de años
Adheridos en multitud de estas paredes vemos criarse el apreciado marisco gallego, percebes de muy alta calidad.
Ni se os ocurra arrancarlos ehhh
Escuchar el eco del mar resonando en el interior de las grietas de piedra mientras caminamos,
es una auténtica gozada para los sentidos, lástima que las voces y murmullos de la muchedumbre estropeen estos momentos que deberían ser de paz...
En definitiva, un escenario soberbio y monumental que puede poner el punto final o la primera línea de cualquier ruta inolvidable por esta espectacular Mariña Lucense.
Aquí están los famosos arcos o Arbotantes que miden más de 30 metros de altura y se pueden cruzar a pie caminando por la arena,
además sirven perfectamente como fondo romántico para que posen las atractivas parejas que pasan por aquí...😎😍
Pero basta ya de poner fotografías sugerentes del monumento natural más icónico y conocido de la provincia de Lugo. Dejaré que los que no la conocen descubran sus propios rincones cuando se animen a visitarla...
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Ahora decido abandonar la línea costera para adentrarme en la Mariña interior, y lo pienso hacer por el valle de Alfoz. No es un capricho, es que mi día no da para más, así que dejo la visita a Foz y sus tesoros para otra ocasión.
Remonto la revirada carretera que acompaña al río Ouro, dejando atrás el rumor del oleaje Cantábrico para pasar directamente a la leyenda del último señor feudal gallego, ahí es naaa...
Finalmente aparece ante mí, encaramada sobre una colina que domina todo el horizonte, la imponente silueta del Castillo de Castrodouro:
Cuando por fin corono la colina, la imagen que me asalta es abrumadora, sorprendente, me encanta....
Aparece el Castillo de Castrodouro, o lo que queda de él, junto a la Iglesia de San Salvador de O Castro de Ouro.
Menudo tándem pétreo me encuentro aquí:
Dejo la moto frente a sus muros y comienzo a explorar este templo de la historia Gallega.
Edificado sobre un castro romano del siglo I, esta fortaleza de granito fue el hogar y bastión del indomable Mariscal Pardo de Cela, el célebre señor feudal que osó desafiar el poder central de los Reyes Católicos en el siglo XV.
Aunque gran parte del recinto amurallado original fue demolido tras su trágica ejecución, contemplar la soberbia estructura exterior de su Torre del Homenaje y ver sus tremendos ventanales reformados en el siglo XVI por los Obispos de Mondoñedo,
es una auténtica gozada para los mototuristas como yo a que nos encantan las piedras con historia.
Mariscal Pardo de Cela era un Noble Gallego que recibió el castillo como dote tras casarse con Isabel de Castro, hija del Conde de Lemos y sobrina del Obispo de Mondoñedo.
Desde aquí, el Mariscal plantó cara con sus tropas feudales a las fuerzas de los Reyes Católicos para defender la autonomía de Galicia, un trágico pulso que terminó con su cabeza rodando por la plaza de España de Mondoñedo en el año 1443.
Este crucero se colocó en el patio de armas en 1939, según reza la inscripción en su pedestal,
para sacralizar el espacio y conectar visualmente la Torre del Homenaje, hoy oficina de turismo,
cerrada a cal y canto, por supuesto...,
con la Iglesia de San Salvador, que fue la capilla original de la fortaleza en el siglo XV, hoy iglesia parroquial.
Y para terminar de mitigar mis curiosidades en esta visita con una historia tan interesante,
en un lateral del patio me llama poderosamente la atención esta gran estructura de madera diáfana fabricada con vigas de madera.
Pues no es un elemento decorativo moderno colocado ahí al azar,
sino que es un recurso arquitectónico brillantemente diseñado para dibujar en el aire lo que el hacha de los Reyes Católicos destruyó.
Mirando a través de este esqueleto de madera, puedo llegar a imaginar el volumen, las paredes y la altura de los aposentos medievales que un día formaron parte de la fortaleza del Mariscal.
Este es el broche perfecto para culminar esta visita donde los sillares del suelo, los restos de muralla, el crucero y esta escultura de madera,
se alían para rescatar del olvido al último señor feudal de toda Galicia...
Ahora ya es momento de recorrer los últimos kilómetros para buscar el último punto marcado en el mapa de hoy, completando un recorrido por los dos magníficos geodestinos: La Costa Ártabra y la Mariña Lucense.
Parece que voy conectando la historia paso a paso, me explico...
Detengo la moto en este majestuoso espacio empedrado y me quedo unos minutos contemplando la silueta de la Basílica, conocida popularmente como " La Catedral Arrodillada" debido a sus proporciones bajas y robustas del siglo XIII.
Para mí que vengo directo siguiendo los pasos del Mariscal Pardo de Cela desde el que fue su castillo, esta plaza es el escenario del capítulo final de su leyenda.
Fue exactamente aquí, frente a la gran puerta del templo, donde se instaló el cadalso donde fue decapitado el Mariscal el 17 de diciembre de 1483 por orden de los Reyes Católicos.
Las mismas losas de piedra que piso en estos momentos fueron testigo mudo del triste final del último señor feudal gallego.
Su tumba, descubierta en el siglo XX, se encuentra enterrada dentro, bajo el coro del templo...
Aprovecho para decir que Mondoñedo está integrado en la asociación de Los Pueblos Más Bonitos de España,
pero me ha entrado la sed y las ganas de merendar, que esto de perseguir la historia en moto es muy cansado....😂
Pero no merendé solo, mi amigo Guerra me había llamado por teléfono diciéndome que al salir de currar saldría a mi encuentro en Mondoñedo
para echar un par de cafelitos juntos y ponernos al día, que ya hacía un par de meses que no nos veíamos jopetas...😎
Agradecerte desde aquí ese bote de tu propia miel que me regalaste amigo, nos vemos pronto...
Pues aquí termina mi ruta por estos dos paraísos Gallegos preparada anoche a ritmo frenético para poder escaparme de las tórridas temperaturas cordobesas que teníamos en El Bierzo, así que ni tan mal....
Costa ártabra y Mariña Lucense amigos, dos maravillas!!!
- Si aún os quedan ganas de explorar más rutas mías por Galicia aquí las dejo: Rutas en moto por Galicia
- Y para el que le apetezca echarle un ojo al mapa de esta ruta, le dejo aquí el mapa n Google Maps.
Arrivederci amigosssssssssssssssss





































































































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